El amor propio no es una moda: qué significa de verdad
El amor propio —el real— no es un eslogan. No es un filtro. No es una tendencia que aparece cada enero y desaparece en marzo. Es un vínculo íntimo, profundo y a veces incómodo con vos misma. Y entender esto es clave para dejar atrás la autoexigencia disfrazada de “cuidado personal”.
El problema de convertir el amor propio en una moda
Las modas son superficiales por naturaleza. Cambian rápido, se consumen fácil y no requieren compromiso. Cuando el amor propio se vuelve una moda, se transforma en una lista de tareas: “hacé esto”, “sentite así”, “lográ esto otro”. Y ahí es donde se pierde su esencia.
Una moda te dice que deberías sentirte poderosa todo el tiempo. El amor propio te recuerda que podés sentirte vulnerable y aun así ser valiosa.
Una moda te exige resultados rápidos. El amor propio te pide paciencia.
Una moda te compara con los demás. El amor propio te devuelve a vos.
El amor propio real no siempre se siente lindo
Hay una parte del amor propio que casi nadie menciona: a veces duele. Duele mirarte de cerca. Duele reconocer lo que evitaste durante años. Duele admitir que te hablaste mal, que te exigiste demasiado, que te abandonaste cuando más necesitabas sostén.
El amor propio no es un spa emocional. Es un proceso de volver a vos, incluso cuando no sabés muy bien cómo hacerlo. Y aunque a veces sea incómodo, también es profundamente liberador.
Qué es el amor propio (y qué no es)
Para salir del cliché, hace falta volver a lo básico. El amor propio no es una sensación constante de seguridad ni un estado permanente de confianza. Es un conjunto de decisiones pequeñas, repetidas en el tiempo, que construyen una relación más sana con vos misma.
El amor propio sí es:
- Hablarte con más suavidad cuando tu cabeza te habla en duro.
- Descansar sin sentir culpa.
- Elegir relaciones donde no tengas que reducirte para encajar.
- Poner límites aunque te tiemble la voz.
- Escuchar tu cuerpo y tus emociones sin juzgarlas.
El amor propio no es:
- Exigirte perfección emocional.
- Forzarte a estar bien todo el tiempo.
- Compararte con estándares imposibles.
- Usar “cuidarte” como excusa para castigarte más.
La ternura como acto de resistencia emocional
En un mundo que te pide ser fuerte, productiva y eficiente, tratarte con ternura es un acto de resistencia. La ternura no es debilidad: es valentía emocional. Es mirarte con ojos más suaves. Es permitirte fallar sin convertirlo en una sentencia. Es hablarte como hablarías a alguien que querés.
La ternura es la parte del amor propio que más cuesta, porque implica desarmar años de autoexigencia. Pero también es la parte que más sana.
Señales de que estás practicando amor propio real
No hace falta sentirte “empoderada” para saber que estás creciendo. A veces el crecimiento se siente torpe, lento, incómodo. Estas señales muestran que estás empezando a tratarte mejor:
- Notás cuando te hablás mal y frenás un segundo.
- Te das permiso para descansar sin justificarte.
- Elegís vínculos donde podés ser vos.
- Decís “no” sin escribir un ensayo explicando por qué.
- Te escuchás más y te exigís menos.
- Te tratás con un poquito más de paciencia.
Un acompañamiento para este proceso
“La Vara Alta” es un libro íntimo y honesto sobre el amor propio real: ese que no se sostiene en frases vacías ni en exigencias disfrazadas de bienestar. Acompaña a mirarte con más claridad, dignidad emocional y ternura, incluso en los días donde te sentís lejos de tu mejor versión. Una invitación a volver a vos sin perfeccionismo ni culpa.
Más informaciónPor qué este tema importa hoy
La saturación de contenido sobre “amor propio” genera ruido, confusión y expectativas irreales. Muchas personas sienten que si no están siempre bien, entonces “no se aman lo suficiente”. Y eso no solo es falso: es injusto.
El amor propio no es un estado perfecto. Es un proceso humano. Y cuanto más dejemos de verlo como una moda, más podremos vivirlo como lo que realmente es: una relación honesta con nosotras mismas.
Si querés profundizar: un acompañamiento más honesto
Si estás en este punto —si estás cansada de los clichés y querés un amor propio que no sea una frase vacía— quizás te haga bien leer La Vara Alta. Es un libro que no te exige perfección: te acompaña a mirarte con más claridad, más dignidad emocional y más ternura.
También podés leer:
• La diferencia entre cuidarte y exigirte que seas perfecta
• Cuando el amor propio se siente incómodo
• La soledad en tiempos de redes
Conclusión
El amor propio no es una moda ni un hashtag. Es un camino que se recorre todos los días, a veces con pasos firmes y a veces con pasos temblorosos. Pero cada paso cuenta. Cada gesto importa. Cada vez que elegís tratarte con un poco más de suavidad, algo en vos se acomoda.
No necesitás tendencias. No necesitás frases perfectas. Solo necesitás volver a vos, una y otra vez, con la paciencia de quien sabe que lo que vale la pena nunca se construye de un día para el otro.
Sobre el autor: Ren Belor escribe sobre amor propio, dignidad emocional y relaciones conscientes.
Comentarios
Publicar un comentario